La función principal de los vrttis del Svadhistana chakra es resguardar al emergente sentido de identidad para que no regrese al útero de la inconsciencia y el instinto ciego, característicos de la mente pre-consciente y pre-humana. Una vez que el sustrato del ego ha encontrado un fundamento a través de la actividad de estos vrttis, la conciencia puede expandirse hacia actividades más complejas.
En el segundo chakra hay una clara manifestación de actividad mental compleja, aunque ésta permanece confinada a la cámara objetiva de la mente, atada a las impresiones provenientes de los sentidos, al cuerpo y al mundo material. Aquí comenzamos a ver la manifestación del artha vrtti en su esfuerzo por expandir la mente conceptual, para adquirir un grado mayor de desarrollo y significado psicológicos. Sin embargo, las expresiones más elevadas del artha no pueden expresarse aún debido a que la actividad primaria de la mente se concentra en mantener y asegurar el sustrato psicológico y el fundamento de la identidad. No es sino hasta que existe una base estable en la mente, que se le puede comenzar a añadir un marco estructural.
El significado literal de la palabra sánscrita “artha” es alivio. Se refiere al alivio que uno obtiene después de terminar la lucha por conocer el nombre de un objeto cuyo nombre es desconocido. Este desconocimiento crea una tensión en la mente que la impulsa a buscar el equilibrio otra vez, y lo encuentra al hallar el significado de ese objeto; de manera que aquello que no fue entendido, pueda ser, al fin, clasificado. Cuando el significado, o definición, es encontrado, se produce una sensación de alivio gracias a que el equilibrio mental se reestablece. En otras palabras, artha es el esfuerzo voluntario del intelecto de adquirir la forma y significado del mundo y de sí mismo; una actividad que no es posible realizar en el segundo chakra debido a su preocupación por la auto-preservación de la mente.
En el Manipura chakra el impulso por la auto-preservación está dirigido hacia afuera, en actividades cuyo enfoque va más allá del cuerpo físico y de la personalidad rudimentaria. Este enfoque se dirige hacia formas conceptuales más complejas, personales, sociales y ontológicas.
Este mecanismo es el que subyace en el crecimiento y desarrollo del artha. La inteligencia de la personalidad (el aham ó yo hago) se confronta con nuevos retos que fuerzan a la mente a buscar recursos y maneras creativas para superarlos. Las formas para generar este desarrollo y complejidad no vienen de los instintos inconscientes y ciegos como en el Svadhistana. Una característica del Manipura chakra es la facultad de invertir voluntad y esfuerzo para transformar una idea en realidad; el hacer un intento vigoroso para convertir un deseo interno en una realidad ontológica. Por tanto, tenemos que en el segundo chakra existe una compulsión hacia la auto-preservación psicológica básica, mientras que en el tercero hay una compulsión vigorosa, externa y ontológica hacia la auto-definición. El ego o yo-hago crece al interiorizar y digerir más y más el mundo objetivo. Es en esta etapa donde el aham (ego) comienza a tener más control sobre la chitta (mente objetiva), ya que intenta maniobrar y manipular el mundo externo con su intelecto. En este proceso, la mente y, por tanto, la personalidad psicológica, obtiene la luminosidad de la experiencia y el conocimiento, y es capaz de efectuar una expansión posterior.
Es importante mencionar la relación que existe entre los vrttis incrustados en los respectivos chakras y el nivel de la mente asociado a cada chakra. Las expresiones de los vrttis corresponden perfectamente a las funciones de la mente en cada nivel. Los aspectos cognitivos de los chakras no están separados de los emotivos. Una mente que se encuentra tratando de establecerse en la esfera intelectual de la mente sensorial-intelectual necesita tendencias emotivas sólidas para mantenerse firme. De la misma manera, es muy necesario para la mente que alcanza el atractivo y tentador nivel de la mente creativa, tener atracciones e impulsos poderosos hacia ese plano. Esta relación entre las propensiones y los niveles de la mente, o entre factores emotivos y cognitivos, se da en todos los chakras.
El Manipura chakra está asociado al factor luminoso, a la emanación de la forma y al nivel de la mente creativa (atimanasa kosa). Esta asociación es inherente a las tendencias mentales de este nivel. En esta etapa de evolución psíquica, la mente está luchando para salir de la oscuridad de la ignorancia y de la conciencia poco elevada, y trata de iluminarse con un entendimiento creativo y conceptual de la forma. El atimanasa kosa impele a la mente a adquirir cada vez mayor iluminación sobre las cosas que permanecen oscuras. Cuando esta necesidad fundamental de la mente no se satisface, y esta función cognitiva básica no se completa y la mente no puede hallar el artha, los vrttis emotivos intentan forzar e imponer un significado y una forma al ego en expansión. El elemento luminoso y fiero del Manipura chakra es de hecho lo que le da a éste la habilidad apasionada de iluminarse psicológicamente ó, si existen obstáculos, de consumir el mundo psíquico de la forma. Manipura literalmente se traduce como “la ciudad de las joyas”.
Debido al enfoque consumista y ambicioso de las tendencias del Manipura chakra, este nivel de desarrollo mental se encuentra concentrado en adquirir significado del exterior, más que en darse cuenta del verdadero significado de la forma y la existencia, aunque fuera por lo menos en el sentido idealista o Platónico. Quizá ésta constituye la primera manifestación de una latente e innata intuición del infinito. Sin embargo, la personalidad emergente está aún muy dominada por un deseo insaciable de adquisición, generado por una reacción hacia la sensación latente de inercia psicológica y opacidad del segundo chakra. Por esta razón, observamos que el desarrollo externo y vigoroso del Manipura no es solamente una búsqueda positiva de expansión de la mente, sino también una compensación por la inferioridad psicológica y las limitaciones del Svadhistana. Aquí vemos cómo la cualidad activa y apasionada de la fuerza mutativa del Manipura compensa la entropía, opacidad y letargia de la fuerza estática del Svadhistana. Debido a la naturaleza de estos impulsos, la mente se dirige más hacia la forma externa que hacia símbolos internos, cognitivos y espirituales. La mente puede obtener alguna intimación con el infinito, pero la proyecta en el finito.
El significado profundo de la forma no se revela sino hasta que este sistema de compensaciones haya sido trabajado. Las propensiones que distorsionan a la mente creativa necesitan ser purificadas para que las actividades cognitivas de este nivel puedan expresarse completamente. Un Manipura chakra balanceado le proporciona al individuo una mente creativa refinada y vital, capaz de percibirse a sí misma de una manera mucho más profunda y de resolver todos sus complejos. Una persona así tiene una pasión saludable por la vida; es activa en perseguir sus deseos, se encuentra en constante necesidad por experiencias nuevas y significativas y trabaja incesantemente en su propia mejora y transformación.
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miércoles, 23 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
AMBICIÓN (octavo vrtti de Manipura)
La ambición, o anhelo de adquisición, es un impulso continuo de la mente hacia objetivos físicos y psíquicos, que tiene el propósito de expandir su arena de actividad y entendimiento. El nombre en sánscrito para este vrtti es trishna, que literalmente significa sed. Se trata de una sed insaciable que subyace en la búsqueda de la expansión. Es una tendencia similar al apego ciego, pero varía en que no se trata del apego al objeto, sino de la fuerza motivacional, o energía psíquica, la que otorga el momentum a la mente. La ambición es por lo tanto el momentum subyacente que dirige a la mente hacia su asociación con objetos físicos o psíquicos y, por consiguiente, al apego. Igual que la vergüenza, es una de las pocas propensiones del Manipura que puede de hecho promover el crecimiento, aún vista desde un nivel superior de desarrollo psicológico. No hace falta explayarse en las repercusiones negativas de la ambición. Podemos ver a la mayoría de la gente ansiando objetos limitados y finitos, que sólo pueden dar una felicidad superficial y temporal. En este caso, la ambición es guiada por la ignorancia y sirve de atadura en el camino espiritual. Sin embargo, la ambición puede ser redirigida hacia un ideal de existencia más completo, y puede servir como el ímpetu inicial para realizar el esfuerzo y lucha necesaria en la búsqueda de dichos ideales. De hecho, esta tendencia continúa ejerciendo su fuerza motivacional en el ego hasta que los vrttis causales del Vishuddha chakra gradualmente reemplazan a este ego microcósmico con el ego de la mente macrocósmica.
La ambición yace en una delgada grieta de distinción entre el ser y el ambiente, y en la consiguiente lucha de este ser separado por adquirir aspectos y partes de su ambiente para sus fines. La ambición necesita ser reemplazada por un deseo puro de crecimiento y expansión que tenga sus raíces fuera del forzamiento y la agresión.
La ambición es el deseo fuera de lugar para la expansión y el propósito. Uno quiere construir castillos en el mundo por medios mundanos e ignora por completo el vasto potencial de la inteligencia y el sentido de que se encuentra dentro. Muy a menudo la ambición lleva a uno de los contrarios a este camino que es, finalmente, un camino hacia la liberación del sufrimiento y la ignorancia. Deseo infinito sólo se sacia con un objeto infinito de placer, lo que obviamente no existe como una posibilidad de la experiencia para la mente humana. Nuestra idea fuera de lugar del deseo infinito proyectado en el mundo externo es en realidad una proyección de la infinidad de dentro. Sólo lo que es sin mancha e impasible ante cualquier vibración es infinito, todo lo demás es una onda finita con un principio y un final. Es sólo en lo profundo del testigo subjetivo de la mente que nos encontramos con el omnipresente Atman. Este Sujeto Supremo está siempre presente detrás de la mente y siempre dispuesto a tomar la mente de nuevo a su fuente de conocimiento y bienaventura. La mente tiene que estar preparado para ello, siguiendo el camino del dharma, o movimiento interior, psico-espiritual. Esto es tan difícil para la mente Manipura de entender porque es ambicioso, externalizado, y orientado hacia la forma. Es sólo cuando nos encontramos con un propósito verdadero y significativo que nos lleva hacia un mayor nivel de auto-conciencia que empieza a ser posible contemplar el infinito dentro y vivir dentro de su alegría, de su bienaventuranza. El crecimiento y la comprensión que ayuda el amor y la expansión optimista sustituye la ambición personal y es la forma en que la persona comienza a tener un respeto sagrado por su propia existencia y respeto a ese mismo ser sagrado adentro de todos.
Un amigo mío una vez estaba sentado en frente de Anandamurti. Anandamurti estaba escaneando mentalmente su chakra manipura llamando a las propensiones de uno por uno y decir " muy bueno , no hay vergüenza , la calumnia," y así sucesivamente hasta que mencionó " ¿Qué es esto, un poco de ambición?" El dijo que estaba bien y que que podía quedarse porque estaba canalizando esta vrtti con una gran cantidad de actividades de servicios sociales inspiradas en las propensiones más altas. Su lección de esta experiencia es que mientras que existe deseos externos, es posible canalizar ellos hacia algo muy positivo con el poder creativo del manipura. De esta manera, uno cumple con las necesidades de la propensión de ambición en el manipura, mientras que al mismo tiempo transmuta el egoísmo del deseo en una bondad más consciente que se comparte con todos. Ciertamente, no es fácil, pero en realidad es la única manera de salir del infierno del egoísmo y la codicia que sufre siempre una ilusión de la felicidad controlado y confinado. Como tal ambición se convierte en la verdadera expansión, una tendencia en el corazón espiritual Anahata, y lo lleva a uno hacia una felicidad illimitada y tranquila aún en este mundo relativo.
La ambición yace en una delgada grieta de distinción entre el ser y el ambiente, y en la consiguiente lucha de este ser separado por adquirir aspectos y partes de su ambiente para sus fines. La ambición necesita ser reemplazada por un deseo puro de crecimiento y expansión que tenga sus raíces fuera del forzamiento y la agresión.
La ambición es el deseo fuera de lugar para la expansión y el propósito. Uno quiere construir castillos en el mundo por medios mundanos e ignora por completo el vasto potencial de la inteligencia y el sentido de que se encuentra dentro. Muy a menudo la ambición lleva a uno de los contrarios a este camino que es, finalmente, un camino hacia la liberación del sufrimiento y la ignorancia. Deseo infinito sólo se sacia con un objeto infinito de placer, lo que obviamente no existe como una posibilidad de la experiencia para la mente humana. Nuestra idea fuera de lugar del deseo infinito proyectado en el mundo externo es en realidad una proyección de la infinidad de dentro. Sólo lo que es sin mancha e impasible ante cualquier vibración es infinito, todo lo demás es una onda finita con un principio y un final. Es sólo en lo profundo del testigo subjetivo de la mente que nos encontramos con el omnipresente Atman. Este Sujeto Supremo está siempre presente detrás de la mente y siempre dispuesto a tomar la mente de nuevo a su fuente de conocimiento y bienaventura. La mente tiene que estar preparado para ello, siguiendo el camino del dharma, o movimiento interior, psico-espiritual. Esto es tan difícil para la mente Manipura de entender porque es ambicioso, externalizado, y orientado hacia la forma. Es sólo cuando nos encontramos con un propósito verdadero y significativo que nos lleva hacia un mayor nivel de auto-conciencia que empieza a ser posible contemplar el infinito dentro y vivir dentro de su alegría, de su bienaventuranza. El crecimiento y la comprensión que ayuda el amor y la expansión optimista sustituye la ambición personal y es la forma en que la persona comienza a tener un respeto sagrado por su propia existencia y respeto a ese mismo ser sagrado adentro de todos.
Un amigo mío una vez estaba sentado en frente de Anandamurti. Anandamurti estaba escaneando mentalmente su chakra manipura llamando a las propensiones de uno por uno y decir " muy bueno , no hay vergüenza , la calumnia," y así sucesivamente hasta que mencionó " ¿Qué es esto, un poco de ambición?" El dijo que estaba bien y que que podía quedarse porque estaba canalizando esta vrtti con una gran cantidad de actividades de servicios sociales inspiradas en las propensiones más altas. Su lección de esta experiencia es que mientras que existe deseos externos, es posible canalizar ellos hacia algo muy positivo con el poder creativo del manipura. De esta manera, uno cumple con las necesidades de la propensión de ambición en el manipura, mientras que al mismo tiempo transmuta el egoísmo del deseo en una bondad más consciente que se comparte con todos. Ciertamente, no es fácil, pero en realidad es la única manera de salir del infierno del egoísmo y la codicia que sufre siempre una ilusión de la felicidad controlado y confinado. Como tal ambición se convierte en la verdadera expansión, una tendencia en el corazón espiritual Anahata, y lo lleva a uno hacia una felicidad illimitada y tranquila aún en este mundo relativo.
martes, 8 de abril de 2014
ODIO (noveno vritti de Manipura cakra)
El odio se parece mucho a las propensiones de difamación y sadismo. La principal diferencia entre ellas radica en que la difamación y el sadismo son expresiones agresivas activas, mientras que el odio es más bien un sentimiento profundo de furia y hostilidad hacia otro, que no necesariamente tiene que expresarse en el comportamiento, aunque ciertamente puede estimular a estos otros vrttis. Es un estado constante de tensión agresiva entre el yo y el otro. El odio justifica todo tipo de expresiones negativas en la personalidad hacia otro ser que está constantemente en un juicio negativo de la persona que odia. Un poco de odio puede ser reprimido o ignorado o puede escapar a través de gestos o comentarios pasivo-agresivo. Odio intensa puede conducir a terribles altercados e incluso agresión. Muy frecuentemente puede ser un actitud general hacia un mundo considerado hostil o injusto. Todas las cosas y personas que amenazan el ego son odiadas. Odio es un asesino armado siempre listo para hacer el trabajo sucio.
En un poema Byron escribe “él no supo qué decir, entonces maldijo”.
Cuando la mente no puede asimilar un choque para el ego, el efecto del estímulo permanece sin procesar y toda esta tensión mental, permanece dentro, royendo su camino hacia el exterior. Es interesante notar que el vórtice de odio se escapa desde el centro de la manipura chakra directamente hacia el hígado. Toda forma de odio necesita ser entendido y procesado creativamente. Muy pocas personas reciben un educación sobre las emociones. Normalmente uno aprende a manejar las emociones negativas después que se han vuelto problemáticas, como en la terapia psicológica.
El odio es una carencia de las habilidades creativas del Manipura. Si las partes superiores de la personalidad no se mantienen alerta, el odio y otras propensiones negativas pueden entrar en la mente como gusanos. El odio es tan a menudo uno de los principales culpables en la sombra de la personalidad. Permanece allí, porque uno no sabe dónde más ponerlo. Uno intenta esconder y reprimirlo pero siempre se escapa. Situaciones y personas que provocan negatividad siempre se encuentran. Uno solamente puede cambiar como evalúa y reacciona a estas situaciones. Uno necesita ver la secuencia de los hechos, externos e internos, que nos han llevado al sentimiento de ira y reinterpretar y canalizarlos en una forma diferente. Para empezar a superarlo, realmente se necesita una visión nueva del ser que no esta separado, frágil, desesperado y conflictivo.
Cuando hay amor y entendimiento, hay menos odio.
El odio es frecuentemente un apego a una interpretación previa e inconsciente de una situación dificultosa. Esta energía permanece incrustada en la mente a veces de por vida. Quizá alguien aún recuerda insultos de la escuela primaria y cuando los evoca, se le torna la cara roja de furia. O quizá uno está regularmente involucrado en peleas imaginarias con los padres. Imaginen solamente qué pasa si otra persona real, presente se mueve hacia este espacio imaginario de su proyección mental! Dicha persona estará recibiendo la descarga de odio de la historia pasada del otro. Las emociones enterradas que se han enconado dentro pueden ser vomitadas violentamente cuando el ego busca resolver sus asuntos culpando a otros de su descontento.
En un poema Byron escribe “él no supo qué decir, entonces maldijo”.
Cuando la mente no puede asimilar un choque para el ego, el efecto del estímulo permanece sin procesar y toda esta tensión mental, permanece dentro, royendo su camino hacia el exterior. Es interesante notar que el vórtice de odio se escapa desde el centro de la manipura chakra directamente hacia el hígado. Toda forma de odio necesita ser entendido y procesado creativamente. Muy pocas personas reciben un educación sobre las emociones. Normalmente uno aprende a manejar las emociones negativas después que se han vuelto problemáticas, como en la terapia psicológica.
El odio es una carencia de las habilidades creativas del Manipura. Si las partes superiores de la personalidad no se mantienen alerta, el odio y otras propensiones negativas pueden entrar en la mente como gusanos. El odio es tan a menudo uno de los principales culpables en la sombra de la personalidad. Permanece allí, porque uno no sabe dónde más ponerlo. Uno intenta esconder y reprimirlo pero siempre se escapa. Situaciones y personas que provocan negatividad siempre se encuentran. Uno solamente puede cambiar como evalúa y reacciona a estas situaciones. Uno necesita ver la secuencia de los hechos, externos e internos, que nos han llevado al sentimiento de ira y reinterpretar y canalizarlos en una forma diferente. Para empezar a superarlo, realmente se necesita una visión nueva del ser que no esta separado, frágil, desesperado y conflictivo.
Cuando hay amor y entendimiento, hay menos odio.
El odio es frecuentemente un apego a una interpretación previa e inconsciente de una situación dificultosa. Esta energía permanece incrustada en la mente a veces de por vida. Quizá alguien aún recuerda insultos de la escuela primaria y cuando los evoca, se le torna la cara roja de furia. O quizá uno está regularmente involucrado en peleas imaginarias con los padres. Imaginen solamente qué pasa si otra persona real, presente se mueve hacia este espacio imaginario de su proyección mental! Dicha persona estará recibiendo la descarga de odio de la historia pasada del otro. Las emociones enterradas que se han enconado dentro pueden ser vomitadas violentamente cuando el ego busca resolver sus asuntos culpando a otros de su descontento.
MIEDO (Décimo y último vrtti de Manipura cakra)
El miedo es sin duda el sentimiento más prominente que domina la existencia humana. Mucho de lo que se ha dicho sobre el miedo de aniquilación en el Svadhistana chakra es relevante en este vrtti. Del mismo modo que muchas de las tendencias fundamentales del segundo chakra son traducidas y transmutadas en tendencias más vigorosas y expansivas en el tercer chakra, el miedo a este nivel es una forma más compleja y consciente del miedo de aniquilación. El miedo aquí no es necesariamente un terror en un sentido tan inconsciente y dominante, sino más bien una preocupación consciente sobre la capacidad de la fuerza del ego guiado por el ambicioso Manipura, de poder continuar y progresar con las proyecciones psicológicas y apegos que constituyen su identidad.
En esta etapa de desarrollo, la mente tiene un claro sentido de separación del mundo objetivo (la naturaleza y la cultura), pero en lugar de ser motivada hacia la verdadera trascendencia de los lazos relativos y finitos, sustituye el potencial de entendimiento y concepción pura de las formas y las ideas por una limitada versión egocéntrica que simplemente gratifica los apetitos ambiciosos y apasionados del sentido del ser separado. Debido a que la voluntad se hace valer a través del apego, ambición, difamación, etc., aun no desea (ni es capaz) de liberarse de este egocentrismo. Detrás de todos estos instintos de expansión en la arena psíquica y conceptual existe el miedo a que el vínculo entre la voluntad subjetiva y sus objetivos definitivos (apegos) sea cortado. Por lo tanto, el miedo es la preocupación perpetua por la pérdida del ser, al menos del ser definido por sus ambiciones y demandas; del mismo modo, constituye también el miedo a la pérdida del mundo que define a este ser.
El miedo tiene muchas formas y muchas caras. En el nivel más superficial, existe el temor acerca de la aceptación de mi máscara social. Una vez que encontramos un poco más de confianza , la autenticidad y la individualidad todavía habrá el temor de si esta imagen adquirida se puede sostener. Incluso en los más altos grados de desarrollo en el que uno comienza a tener una noción de dharma y el sacrificio de la voluntad individual por el bienestar colectivo todavía habrá el temor de que mis inclinaciones inferiores me impedirán .
El Manipura es el plano en que el ser y el mundo son definidos por una voluntad egocéntrica e impulsiva. No es sino hasta que las propensiones del Anahata compensan estas limitaciones que el ser comienza a intuir que el mundo y el ser mismo no están sostenidos únicamente por la propia voluntad, sino que están dirigidos por un orden divino y moral. Este entendimiento es la única manera de superar el miedo a perder al apegado, ambicioso y defensivo ser separado. Sólo a través del conocimiento de Brahma puede haber un fin al miedo. .
Por supuesto, el arquetipo del guerrero espiritual es lo que se manifiesta en el nivel mental manipura y propone una orientación hacia la espiritualidad en el chakra anahata . Bajo esta influencia, que es una co-mezcla de manipura con anahata y visuddha, inclinaciones, deseos egoístas de la mente se transmutan en un mayor esfuerzo para luchar para seguir la propia conciencia. Cualquier guerrero necesita un maestro y el guerrero espiritual arquetipo está estrechamente conectado con el arquetipo del gurú. El chakra manipura todavía no puede dejar las imágenes de sí mismo, por lo que no es de extrañar que la mente busca una imagen o arquetipo de dios. En lugar de perderse en el ego heroico tratando de liberarse de las ataduras mundanas inferiores, la mente trata de entender un significado interno basado en una idea más noble que los basados en el deseo egoísta, el apego ciego y ambición.
En la epopeya hindú, el Ramanaya, el demonio Ravana con sus 10 cabezas es un símbolo para los 10 propensiones del chakra manipura . El dios Rama es el héroe que mata al demonio. La mente creativa del nivel manipura puede captar estos ideales y ponerlos en práctica. Los arquetipos divinos descienden sobre la mente de acuerdo al tiempo, lugar y persona. Aunque la mayoría de la gente adora a estas ideas internas en el sentido religioso extrovertido, la mente manipura desarrollada comprende el verdadero significado de estas formas y que tienen una " función orientadora", arquetípica como Jung lo denominó. Es esta profunda comprensión de las formas conceptuales que da la mente manipura creativa su genio.
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